¿Qué te gusta de ser vos?
¿Cuántas
veces al día nos juzgamos a nosotres mismes? Cuando algo no sale según nuestras
expectativas, cuando nos miramos a un espejo, cuando no llegamos a nuestros objetivos
a término.
¿Cuándo fue la última vez que te agradeciste por ser quien sos?
Podríamos contestar la primer pregunta dirigiéndonos
hacia lo más terrenal y cotidiano, tan cotidiano que lo normalizamos, sin tener
en cuenta de que en parte son privilegios.
Me gusta tener un techo, una vivienda, una cama propia que me abrigue durante
la noche y poder descansar, poder
bañarme con agua caliente las veces que lo sienta o necesite, poder comer
varias veces al día e incluso comer lo que me gusta y deseo ,y no tener que
comer lo que haya porque otra no queda. Me gusta poder darme gustos, consumir
ropa que me gusta, salir de vez en cuando y tener todos los recursos que me
ayudan a desarrollarme en lo que sienta hacer.
¿Parece básico todo esto verdad? Normal, cotidiano, ordinario. Pero no lo es para todes.
Entonces ¿Tengo que ser agradecide porque tengo cosas que otro no tienen? No.
Tenés que ser agradecide para salir del círculo vicioso de la queja, de la
negatividad y de juzgar. Tenés que ser agradecide para valorar lo que el día a
día te hace bien y te permite construirte como persona. Para poder observar que hay más cosas buenas
que cosas malas. Para que el hábito de reprocharte desaparezca poco a poco y
empecemos desde lo sencillo a decirnos, me gusta quien soy.
Podemos indagar un poco más profundo. ¿Qué características de tu personalidad
te gustan?
En mi caso, me gusta mi curiosidad, mis ganas de aprender y cuestionar lo
aprendido, ser introspectiva y
reflexiva, sentir pasión por cada cosa que decido hacer, me gusta la motivación
que me surge el día a día para seguir entrenando, me gusta la facilidad que
tengo para leer o estudiar ciertas cosas.
Y me lo agradezco una y otra vez, porque si no, no sería yo.
No quiere decir que de esta forma evada mis defectos o mis errores. Quiere
decir, que no las resalto y no son lo único que tengo. No dejo que me
condicionen porque siento que soy mucho más que una frustración o una falta de voluntad.
Toda evolución, requiere su tiempo, pero también una mirada autocompasiva y
amorosa de nuestros avances y nuestros retrocesos. Amate en todos tus procesos,
porque es la única forma de aceptarnos amorosamente sin juzgarnos y sin
castigarnos.
Y a vos, ¿Qué te gusta de ser vos?
Comentarios
Publicar un comentario